El gusto en diseño dejó de ser un misterio subjetivo para convertirse en una habilidad que puedes estudiar, desglosar y aplicar. Catalina Lotero, directora de diseño en el Boston Consulting Group, lo explica con una premisa contundente: separa tu gusto personal del gusto como herramienta profesional. Si eres diseñador y te aterra ver la palabra taste en las ofertas de empleo, esto es para ti.
Por qué el gusto se volvió el requisito más buscado en diseño
Catalina abre con una confesión: su gusto personal es, en sus palabras, pésimo. Desde los zapatos que le criticaron toda la vida hasta su plato favorito servido en icopor, todos a su alrededor le repiten que tiene mal gusto. Y sin embargo, es la persona que llaman los gobiernos del sudeste asiático para rediseñar sus aerolíneas, los países europeos que quieren atraer digital nomads, y hasta la ONU cuando la reina Isabel iba a visitar sus oficinas en Nueva York [04:20].
La clave está en entender que el gusto personal y el gusto profesional son cosas distintas. Uno es tu estilo, algo íntimo. El otro es una herramienta universal que puedes sacar de tu caja cuando trabajas.
El rol del diseñador cambió muchísimo en 100 años. Antes era puramente técnico: se esperaba que un diseñador dominara la tipografía y el dibujo, pero nadie esperaba que pensara [07:30]. Con la Bauhaus, la semiótica de Don Norman y escuelas como IDEO, el conocimiento teórico entró al diseño. Y la inteligencia artificial terminó de romper el molde.
¿Por qué las empresas piden taste en diseñadores? Porque la IA ya resuelve lo técnico. Ahora buscan criterio, juicio y sensibilidad estética: la capacidad de decidir qué funciona y por qué, algo que una máquina no reemplaza.
Como decía Kant, no puede haber una regla objetiva del gusto que determine por conceptos qué es bello [10:15]. Por eso Catalina propone descomponerlo en partes manejables.
Cómo se descompone el gusto en tres partes estudiables
El gusto no es magia. Catalina lo divide en tres componentes que puedes trabajar por separado.
- Sensibilidad: atención y cuidado por el detalle. Tomarte el tiempo de ver todo lo que compone tu diseño.
- Referencias: todo el input que has acumulado en tu vida, sea accidental o estudiado.
- Contexto: el gusto de quién. ¿Para qué cliente, para qué público, para quién es bello o grotesco?
Esas tres piezas forman el monstruo al que todos le tememos. Y cada una se puede entrenar.
Cómo entrenar la sensibilidad con las leyes de Gestalt
La sensibilidad se estudia con las leyes de Gestalt y de composición [12:40]. Catalina recomienda imprimir un checklist y ponerlo al lado del computador para revisarlo cada vez que evalúas un diseño, sobre todo cuando la IA te lanza una propuesta.
Estos son los elementos que debes chequear con intención:
- Jerarquía: que el orden en que el usuario lee sea el correcto.
- Ritmo y proporción.
- Color y contraste, ubicado donde tú decidiste que estuviera.
- Proximidad entre elementos.
La idea es que cada decisión sea intencional. Dedicarle al menos una hora a revisar tipografías, contrastes y orden de la información resuelve muchísimos problemas inmediatos que la IA genera en cinco minutos.
Cómo estudiar referencias sin caer en el scroll infinito
Aquí viene lo interesante. Un estudio de Barbara Cross y Ramsey llamado The Role of Art Knowledge, Training on Aesthetic Judgments and Executive Functions validó científicamente algo que Catalina ya hacía [15:10].
¿Cuánto tiempo necesito para entrenar mi ojo estético? Al menos 20 imágenes de un mismo universo estético, analizadas durante mínimo 20 minutos. Ese ejercicio entrena tu cerebro para reconocer patrones y enfrentarte a estéticas nuevas.
Puedes pedirle a una inteligencia artificial que te lance 20 imágenes diarias de un movimiento estético, un estilo arquitectónico o un diseñador específico. Pero la observación la tiene que hacer un humano: sentarse a entender qué patrones se repiten y cuáles no.
Scrollear no educa. El cerebro olvida cualquier input a los tres segundos [17:00]. Un board de Pinterest o seguir cuentas de Instagram no te forma el gusto. Necesitas intención.
Cómo definir el contexto: el gusto de quién importa
El contexto responde a una sola pregunta: ¿gusto de quién? Catalina cuenta un ejercicio donde tuvo que entender cómo un público premium percibe los objetos italianos, un público que no quería que le hablaran como a todo el mundo, sino con guiños que solo el que sabe reconoce [18:30].
Para mapear ese contexto, ella hace:
- Entrevistas, porque el estatus, la vergüenza y el humor cambian entre culturas.
- Ejercicios de observación sobre creencias espirituales y símbolos, que pueden significar cosas opuestas en otro lado del mundo.
- Análisis de quién decide, no solo el cliente final sino la persona a quien le presentas.
Este último punto es crítico. Catalina cuenta que tenía toda la data para probar que el naranja era el color ideal, pero el equipo de fútbol rival del CEO era naranja, y ese bias personal fue imposible de superar [20:00]. Por eso el gusto de quien recibe la presentación también cuenta.
Para una aerolínea del sudeste asiático se sumergió en el país, habló con artistas locales y contrató diseñadores para entender qué se percibía como premium, barato o lujoso en un tiquete de avión.
Qué herramientas de IA usa una directora creativa de BCG
Catalina cierra compartiendo su stack actual [22:15], útil si trabajas en diseño y quieres pulir resultados.
- Midjourney: su favorita para imagen por su sensibilidad estética.
- Google Nano: edita lo que saca Midjourney entendiendo el contexto de lo ya creado.
- Photoshop con Firefly: para diseñadores que ya trabajan en el ecosistema Adobe.
- Figma Weave: la herramienta que, según ella, le cambió la vida recientemente.
- Claude: para pensar, escribir y visualizar data dentro de PowerPoint.
Para encontrar referentes recomienda tres fuentes concretas:
- Design Reviewed, que escanea toda la historia gráfica de la humanidad.
- mjpro.ai, curaduría de estilos de Midjourney hecha por una exdirectora creativa de la plataforma.
- WGSN, con recursos gratuitos sobre tendencias de usuarios, gustos y colores.
Si eres diseñador y sientes que el gusto es ese requisito imposible de demostrar, cuéntame en los comentarios cuál de estos tres componentes vas a empezar a entrenar primero.