Principios de producto que guían decisiones reales

Resumen

Definir los principios de producto es el primer paso para construir una estrategia sólida y un producto con identidad. Si lideras producto, diseñas o desarrollas, entender estos principios te ayuda a tomar decisiones coherentes con la visión de tu organización y a evitar construir por inercia.

¿Qué son los principios de producto y por qué importan?

Los principios de producto son las reglas no escritas que guían lo que tu producto hace y, sobre todo, lo que decide no hacer. Funcionan como un manifiesto al que el equipo se apega sin importar si el producto tiene diez meses o diez años de vida.

Un producto nunca nace en el vacío. Siempre forma parte de una organización, y por eso refleja sus valores y su visión. Cuando esos valores no están explícitos, las decisiones se toman por reacción: porque el jefe lo pidió o porque la competencia ya lo hizo. Y ahí viene el problema, porque ninguna de esas razones es un principio.

¿Qué es un principio de producto? Es una regla o valor que define la personalidad del producto y responde por qué existe, para quién y qué necesidad resuelve. No es una funcionalidad ni una métrica.

Los principios deben contestar el porqué: por qué deberíamos construir esto, qué necesidad atendemos y para quién la atendemos.

¿Cómo lucen los principios en empresas reales?

No todas las empresas transparentan sus principios, pero las que lo hacen dejan ver con claridad su personalidad. Aquí algunos ejemplos concretos que vale la pena observar.

Pay.com, Airbnb, Salesforce e Intercom

Cada compañía traduce su visión en reglas que después condicionan cada funcionalidad que sale al mercado.

  • Pay.com: declara que no son un banco, sino que innovan la banca. Ponen la seguridad como elemento clave de toda funcionalidad y dejan claro que sirven a comerciantes como pasarela de pago.
  • Airbnb: opera en cientos de países, así que sus principios buscan una experiencia unified, universal, iconic. Quieren que el producto se sienta como una conversación, sin importar cultura o simbología del usuario.
  • Salesforce: rompe el estereotipo del software empresarial difícil con principios de claridad, eficiencia y consistencia entre todos sus productos.
  • Intercom: piensa en grande pero empieza en pequeño, lanza para aprender y construye desde cero en lugar de comprar otras empresas.

Fíjate en algo: ninguno de estos principios dice que sea fácil de usar. Esa frase no es un principio porque nadie diseñaría un producto difícil a propósito. Un principio real revela personalidad y dirección, no obviedades.

¿Cómo se diferencia un principio de una funcionalidad o una métrica?

Los productos son el resultado de muchas acciones del equipo: investigación, código, diseño, funcionalidades. Cuando presentas tu producto a directivos, ellos ven resultados como ventas, visitas o retención. Esas son métricas, no principios.

¿Un principio puede ser una métrica o una funcionalidad? No. Las funcionalidades son qué construyes y las métricas son el resultado. El principio vive en el para qué y conecta ambos.

La pregunta que tu principio debe responder es para qué. Para qué construyes esa funcionalidad, para qué priorizas un usuario sobre otro, para qué inviertes tiempo en cierta investigación. Si lo que escribiste responde cómo o cuánto, no es un principio.

¿Cómo defino los principios de mi propio producto?

El reto del curso arranca aquí. A lo largo de las siguientes clases vas a trabajar sobre un producto: puede ser una idea tuya, la de un amigo, la de un familiar o uno que estés desarrollando en tu trabajo actual.

Tu tarea es definir al menos tres principios de producto a los que tu equipo se apegue durante todo el ciclo de vida del producto. Pueden ser más, pero tres es el mínimo para empezar a tener dirección.

Para construirlos, te recomiendo este proceso:

  1. Habla con el dueño de la idea o con tus jefes y entiende qué visión hay detrás.
  2. Inspírate en tus usuarios reales y en la necesidad que vas a resolver.
  3. Pregúntate qué hace único a tu producto y qué lo diferencia de otros similares.
  4. Escribe reglas que hablen de personalidad, no de funcionalidades ni de obviedades.

No te claves en si están bien o mal redactados. Lo importante es que esas frases representen las reglas que quieres que tu producto siga aunque pasen los años. En la siguiente clase vas a aprender cómo generar valor a partir de estos principios.

¿Cuáles serían los tres primeros principios que escribirías hoy para tu producto? Cuéntame en los comentarios.