Cómo diseñar un onboarding que funcione

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Resumen

El onboarding es el puente entre la atracción de talento y la productividad, ese primer momento en el que el candidato se convierte en empleado y reafirma su decisión de trabajar contigo. Si lideras Recursos Humanos o eres manager, aquí encontrarás cómo diseñarlo, medirlo y personalizarlo para que la promesa que hiciste se vuelva realidad.

Todos recordamos nuestro primer día de trabajo, y casi nunca por dónde nos sentamos o qué aprendimos, sino por cómo nos hicieron sentir. Ese es el punto de partida: el onboarding es el momento en el que la promesa se vuelve realidad [00:22]. Todo lo que le dijiste al candidato que iba a vivir empieza a comprobarlo cuando entra y arranca su proceso.

Qué debe generar un buen onboarding

Un proceso bien diseñado debería producir tres cosas concretas en la persona que llega [00:41].

  • Conexión: "me encanta estar aquí, quiero estar aquí y tomé la decisión correcta".
  • Claridad: "entiendo qué tengo que hacer y sé cómo voy a lograr los resultados".
  • Confianza: sentir que puede hacerlo bien sin quedar abrumado ni dudar de su decisión.

Estas tres sensaciones no son adorno. Son la base para que la persona resuelva problemas, haga bien su trabajo y aporte al negocio.

¿Qué es el onboarding? Es el proceso que conecta la atracción de talento con la productividad. Convierte al candidato en empleado y busca generar conexión, claridad y confianza desde el primer día.

Por qué el onboarding se conecta con el negocio

Hablamos de productividad porque todos los procesos de talento deben conectarse al negocio [01:11]. Al final, quieres que la persona que llegó pueda resolver problemas reales y aportar valor. Esa es la intención detrás de cada fase.

Cuánto debe durar un proceso de onboarding

El estándar que vas a encontrar es que un onboarding dure 90 días, pero depende mucho de la situación [01:29].

Si estás en una startup, vas a alta velocidad y no puedes esperar 90 días para que alguien empiece a aportar. En cambio, si traes una posición de liderazgo en una empresa multinacional, 90 días puede quedarse corto porque necesitas asegurar que conozca todos los detalles.

Lo importante no es la duración, sino la intención que le pones a cada fase. Y aquí viene lo interesante: cada etapa debería ser medible y responder dos preguntas clave [02:07].

  • ¿Qué debe lograr la persona?
  • ¿Cómo sabemos que va bien o que no lo está logrando?

Cuáles son los tres pilares de un onboarding efectivo

Sin importar la duración, hay tres pilares que siempre deberían estar presentes [02:24].

  • La cultura de la empresa: cómo trabajamos, cómo tomamos decisiones, cuáles son los valores y la forma de colaborar.
  • El negocio: por qué existe la empresa, qué queremos lograr y cuál es nuestro propósito.
  • El rol: qué se espera de la persona, qué herramientas tendrá, cuáles son los frameworks que debe usar y quién es su equipo.

Estos tres bloques son innegociables. Si falta uno, la persona llega con vacíos que después se pagan caro.

Cómo colaboran manager y Recursos Humanos en el onboarding

Aquí retomamos la alianza entre manager y Recursos Humanos, porque si hay un proceso donde es clave que colaboren, es este [03:11].

Recursos Humanos suele dar claridad sobre la cultura y acompañar en las primeras sesiones. Pero quien da seguimiento a largo plazo, conecta a la persona con el equipo, las herramientas y el rol es el manager. Esa persona tiene que dar todo el seguimiento posible para asegurar el éxito del nuevo ingreso.

Por qué debes personalizar el onboarding por rol

Es muy común tener un solo camino de onboarding para todos, y eso no está del todo mal [03:44]. Hay cosas que todos deben conocer igual: los valores, la visión, el negocio, los productos y cómo trabajamos en toda la compañía.

Pero cuando hablas del rol y del área, deberías personalizar. La recomendación es clara: aunque tengas un camino general, habilita al manager para crear un onboarding a la medida de cada persona.

Recuerda que no todo tiene que hacerse desde Recursos Humanos, pero sí eres responsable de habilitar el proceso y asegurar que funcione.

Cómo medir si el onboarding está funcionando

Existen tres formas concretas de saber si tu proceso está siendo exitoso [04:38].

  1. Time to productivity: el tiempo que una persona tarda en ser realmente productiva. En ventas, sería cuánto tarda en cerrar su primera venta por sí sola.
  2. Retención: la persona se queda o se va, ya sea por decisión propia o nuestra. Pasar o no el periodo de prueba también revela qué tan bien funcionó la atracción de talento.
  3. Feedback cualitativo: hablar con los nuevos ingresos y entender qué les funcionó, qué les faltó y qué mejorarían.

¿Qué es el time to productivity? Es el tiempo que tarda una persona nueva en ser realmente productiva sin acompañamiento. En ventas se mide como el tiempo hasta cerrar su primera venta por sí sola.

Las personas somos mucho más complejas que un simple número, así que ese feedback cualitativo nunca deja de ser valioso. Escúchalo e impleméntalo para las siguientes personas.

¿Cómo mido la retención en el onboarding? Observa si la persona se queda o se va y si pasó el periodo de prueba. Si no lo pasó, pregúntate por qué; eso también evalúa tu atracción de talento.

Un buen onboarding es el primer momento de conexión y engagement que generas con las personas, además de claridad y confianza. Piensa en cuáles son los tres mensajes claros que quieres que un nuevo ingreso se lleve de su primer día y déjalo en los comentarios.