Desempeño y desarrollo: por qué van juntos

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Resumen

La gestión de talento conecta dos etapas del ciclo de vida del empleado que muchos ven por separado: el desempeño y el desarrollo. Si trabajas en Recursos Humanos o lideras un equipo, aquí entiendes por qué medir el presente y construir el futuro deben ir juntos para generar crecimiento real.

La idea central es simple pero potente. El desempeño mide el presente y le da a la persona claridad y foco. El desarrollo construye el futuro y prepara a la gente para los retos de negocio que vienen. Cuando los separas, aparecen los problemas [00:38].

Por qué el desempeño y el desarrollo no deben verse por separado

Piénsalo así: si solo mides el desempeño pero no ofreces desarrollo, las personas se frustran. Y si das desarrollo sin medir el desempeño, generas desorden. La magia ocurre cuando haces ambas cosas juntas, porque ahí creas crecimiento para las personas y para el negocio [00:52].

El ciclo de la gestión de desempeño funciona en tres etapas claras [01:16]:

  1. Evaluar al talento para entender si su desempeño cumple, se queda corto o supera las expectativas del negocio.
  2. Identificar el potencial: qué más pueden hacer, a dónde pueden llegar y qué tan pronto.
  3. Diseñar el desarrollo de las personas y de la compañía según los retos que vienen.

Con esas tres etapas alineadas, decides a quién llevar hacia nuevos retos y qué necesita cada persona para desarrollar nuevas capacidades.

Qué es la evaluación de desempeño y por qué importa

La evaluación de desempeño no se trata de ponerle un número o una etiqueta a las personas. Se trata de alinear [02:11].

¿Para qué sirve evaluar el desempeño? Sirve para alinear las actividades diarias de las personas con los objetivos del negocio, darle claridad a cada persona sobre dónde está parada y tomar decisiones no arbitrarias sobre desarrollo y promociones.

Para el negocio, importa que las actividades diarias estén en sintonía con los objetivos. Para las personas, importa saber si lo están haciendo bien o no, y por qué. Además, te ayuda a decidir quién recibe desarrollo, quién toma un nuevo reto o quién debería moverse de área para adquirir nuevos skills [02:42].

Cómo medir el desempeño con el qué y el cómo

Aquí viene lo interesante. Para medir bien el desempeño necesitas fijarte en dos componentes: el qué y el cómo [03:11].

  • El qué te da los resultados: metas específicas, medibles, KPI's, objetivos y entregables muy claros.
  • El cómo te da los comportamientos: los valores, la forma en que llegaste al resultado y qué tanto colaboras con otras personas.

Medir solo resultados te da productividad. Pero si mides también los comportamientos, entiendes cómo funciona tu cultura, quién tiene potencial de liderazgo y qué tan sostenible es tu negocio [03:20].

¿Por qué no basta con medir solo resultados? Porque puedes terminar premiando a alguien que logra todo a costa del equipo, o premiando a quien tiene mucho compañerismo pero no cumple metas. Lo clave es ver dónde convergen ambos.

El equilibrio es todo. Si solo miras números, ignoras el daño a la cultura. Si solo miras actitud, ignoras los resultados.

Qué es el potencial y cómo identificarlo en tu equipo

El potencial es la capacidad que tiene alguien para crecer y tomar retos más allá de su rol actual. Es una mirada hacia el futuro, no solo una foto del desempeño actual o pasado [04:35].

¿El potencial es lo mismo que el buen desempeño? No. El desempeño mide lo que la persona logra hoy. El potencial mide qué tan fácil puede tomar retos futuros y adquirir nuevas habilidades. Además, varía de empresa a empresa según su contexto y cultura.

Existen cuatro claves para identificar el potencial sin depender solo de los KPI's [05:22]:

  1. Curiosidad: qué tanto alguien busca aprender, mejorar y tomar nuevos retos.
  2. Adaptabilidad: si se ajusta fácil a los cambios o le cuestan mucho trabajo.
  3. Impacto que va en crecimiento: aquí miras al pasado, pero hablamos de influencia y cómo maximizó los resultados del negocio, no solo de números.
  4. Mentalidad de crecimiento: alguien que no teme pedir feedback ni ir por más.

Fíjate en el uso de la palabra impacto en lugar de resultados. Importa la influencia de la persona sobre el negocio, no solo lo que entregó [05:59].

Por qué el desempeño nunca debe ser una sorpresa

Un principio que cierra todo el módulo: el desempeño nunca debe ser una sorpresa. Por eso no conviene esperar a las evaluaciones anuales o semestrales para conversar [06:38].

Busca conversaciones constantes con tu mánager sobre cómo vas y cómo alcanzas tus objetivos. Y si eres mánager, haz lo mismo con tus reportes directos. Esas conversaciones frecuentes también te ayudan a identificar el potencial de cada persona y a saber en qué debe trabajar.

Y tú, ¿tienes claro cómo evalúas el desempeño en tu empresa? Déjame en los comentarios tu forma de medir resultados y comportamientos.