La conciencia de las habilidades sociales
Clase 5 de 17 • Curso Herramientas Prácticas para la Inteligencia Emocional
Contenido del curso
Clase 5 de 17 • Curso Herramientas Prácticas para la Inteligencia Emocional
Contenido del curso
julio cesar hernandez hernandez
facosta2390
Andres Felipe Chantre Hoyos
Sebastián Ramírez
dora alicia
Humberto Antonio Rivera Hernández
Massiel A. Nieto C.
Beatriz Rodríguez Chuquimia
Asgard Velazco
SULEIKA CASTILLO POLANCO
la empatia es cada vez menos comun en la sociedad y por lo mismo mas importante desarrollarla
los videos #5 y #8 es el mismo...Fabian Acosta
No encontré la lectura del área de recursos
La conciencia de las habilidades sociales.
Como componente de la inteligencia emocional, las habilidades sociales no son tan simples como parecen. No es solo una cuestión de simpatía, aunque las personas con altas dosis de habilidades sociales rara vez tienen un carácter difícil. Más bien, las habilidades sociales son simpatía con un propósito: dirigir a las personas en la dirección deseada, ya sea hacia el consenso ante una nueva estrategia —por ejemplo, de marketing— o hacia la elaboración de un nuevo producto.
Las personas con habilidades sociales tienden a tener un amplio círculo de conocidos y un gran don para crear puntos en común con personas de todo tipo. Eso no quiere decir que socialicen constantemente; significa que asumen que nada importante se hace en soledad. Dichas personas tienen una red de contactos establecida para cuando llega el momento de la acción.
La habilidad social es la culminación de las otras dimensiones de la inteligencia emocional. Las personas tienden a ser muy eficientes manejando relaciones cuando entienden y controlan sus propios sentimientos y pueden tener empatía con los sentimientos de los demás. La motivación incluso contribuye a las habilidades sociales. Recuerda que las personas con orientación al logro suelen ser optimistas, incluso frente a reveses o fracasos. Cuando están optimistas, su brillo se proyecta en conversaciones y encuentros sociales; son populares, y por buenas razones.
Al ser consecuencia de las otras dimensiones de la inteligencia emocional, las personas con habilidades sociales, por ejemplo, son especialistas en la gestión de equipos: esta es su empatía en acción. Asimismo, son expertas en la persuasión, es decir, en una manifestación combinada de autoconocimiento, autorregulación y empatía. Dadas estas capacidades, los buenos persuasores saben cuándo apelar a las emociones y cuándo apelar a la razón.
La motivación, cuando es visible, convierte a estas personas en excelentes colaboradores. Su pasión por el trabajo se contagia a los demás y las mueve el impulso de buscar soluciones. Las habilidades sociales se manifiestan, a veces, de una manera distinta a la del resto de los componentes de la inteligencia emocional. Estas personas consideran que no tiene sentido limitar arbitrariamente el alcance de sus relaciones; establecen lazos con un criterio amplio, porque saben que, en tiempos cambiantes, quizá algún día necesiten la ayuda de quienes hoy apenas están conociendo.
Las habilidades sociales son mucho más importantes de lo que la gente cree. Su utilidad no se limita a resolver conflictos, a resultar convincentes o a mantener conversaciones interesantes. Su impacto condiciona toda la vida. Al final, lo que más importa es la calidad de nuestras relaciones. Tus éxitos profesionales, la relación con tus amigos y la imagen que proyectas dependen en gran medida de tus habilidades sociales, no solo de tus conocimientos o de tus títulos universitarios. Por eso, tu capacidad de relacionarte con las personas es fundamental para ser feliz.
Clasificación lógica en función del emisor, el receptor y el objetivo de la comunicación
Por ejemplo:
Aunque todas las anteriores están relacionadas entre sí, esta clasificación permite diferenciar las habilidades sociales en tres grandes apartados:
Estrategias para aprender a mejorar tu confianza.
Principalmente, debes aprender a gestionar tus emociones para que dejen de bloquearte.
Primero: no evites tus pensamientos negativos, o volverán con más fuerza.
Por ejemplo, imagina que tienes una primera cita con una persona que acabas de conocer en un portal de contactos y por la cual te sientes muy atraído. Lo más normal sería sentir dudas antes de la cita, como: “¿Le voy a gustar?”, “¿Será demasiado buena para mí?”, “¿Se va a aburrir conmigo?”.
Los consejos habituales suelen ser del tipo: “No sientas miedo, actúa con seguridad”. Sin embargo, muchos no aceptamos nuestros pensamientos negativos en este tipo de situaciones; intentamos ocultarlos en el fondo de nuestra mente y nos esforzamos por aparentar todo lo contrario. Pero, contrario a lo que parece lógico, eso es un error.
Dicho de otra manera: cuanto más intentes no pensar en algo, con más fuerza regresará. Este efecto rebote no solo se produce con los pensamientos; también ocurre con las emociones y se ha comprobado que puede ser una de las causas que agravan estados como la depresión.
No intentes suprimir tus pensamientos y emociones negativas. Déjalos existir y sufrirás menos.
Segundo: reconoce en voz alta tus emociones para reducir su efecto.
Lo mejor que puedes hacer para disminuir el impacto de emociones como la ansiedad, el nerviosismo o la tristeza es dejar de ocultarlas y empezar a hablar de ellas. Aunque el sentido común y muchos consejos digan: “Aparenta seguridad aunque estés nervioso”, la realidad es otra.
Si te invade la ansiedad cuando estás en público, es mejor reconocerlo en voz alta. Verás cómo, casi de inmediato, te sientes mejor, entre otras cosas porque ya no tendrás que ocultarla.
En el caso de la cita, es muy probable que la otra persona se esté sintiendo igual.
Tercero: mantén una postura dominante para sentirte más confiado.
Se habla mucho del efecto de nuestro lenguaje no verbal sobre los demás, pero poca gente sabe que también influye en nosotros mismos.
Adoptar una postura de poder —cabeza erguida, hombros hacia atrás, brazos extendidos o manos apoyadas en las caderas— y permanecer recto antes de enfrentarte a una situación estresante, como una entrevista de trabajo o una presentación en público, puede ayudarte a sentirte más seguro.
Cuarto: no esperes a sentirte seguro antes de actuar.
Esperar a sentirte de una determinada manera antes de hacer algo es absurdo. ¿Acaso esperaste sentirte completamente seguro antes de conducir un coche por primera vez? No. Lo hiciste con nervios y, poco a poco, a base de repetición, fuiste ganando confianza.
Esto significa que primero vienen los actos de confianza y luego las emociones. Sin embargo, la mayoría de las personas espera que ocurra al revés. No esperes a sentirte seguro antes de enfrentarte a un reto, porque ese momento no llegará por sí solo. Solo desarrollarás seguridad si primero te enfrentas al miedo, incluso sin confianza.
Existen, además, estrategias para comunicarte mejor. La asertividad, la capacidad de mantener conversaciones interesantes y el poder de convicción son fundamentales para establecer relaciones abiertas y saludables.
Hablar de tus necesidades, por ejemplo, fortalece tu asertividad. Decir aquello que temes expresar por miedo al “qué dirán” es un acto de valentía. Si alguien te ha agredido verbalmente, intenta añadir tu necesidad real al expresar tu molestia. Esa necesidad suele estar vinculada a un valor humano que sientes vulnerado.
Todos compartimos necesidades básicas: seguridad, aprecio, identidad y libertad. Por ejemplo: “Cuando me gritas, me duele porque necesito sentirme más valorado. ¿Te importaría dejar de hacerlo?”
Identificar y expresar tus necesidades implica abrirte. Y cuando te abres, generas empatía; así resulta más fácil ser asertivo.
También existen estrategias para conectar mejor con las personas. Para ello, debes lograr que los demás empaticen contigo y te comprendan, al tiempo que desarrollas tu propia empatía y capacidad de escucha, para que sientan que estás verdaderamente conectado con ellos.
No olvides que, para fortalecer cualquier relación social, es necesario mantener un contacto periódico. Haz que la comunicación nazca de ti y empezarás a conectar emocionalmente con el mundo que te rodea. Puede ser, por ejemplo, cada quince días; lo importante es la constancia.
Todas estas estrategias han demostrado su eficacia para mejorar las habilidades sociales. Con práctica, empezarás a notar resultados antes de lo que imaginas.
Excelente curso
Me comprometo a seguir desarrollando la conciencia de las habilidades sociales
Las personas con habilidades sociales son especialistas en la gestión de equipos, son expertas en la persuasión que combina de autoconocimento, autoregulacion y Empatia. Los buenos persuasores saben cuando apelar a las emociones y cuando a la razón, la motivación cuando es visible convierte a esa persona en excelente colaborador Su pasión por el trabajo se contagia a los demás y los mueve el impulso de buscar soluciones
la conciencia de las habilidades sociales, mejora las relaciones y las vuelve mas fuertes esto puede ser con amigos, familiares, en el trabajo en sí con tú entorno; permite comunicarnos de manera clara y efectiva.
Perdón eran 17
sumamente impotante