Técnicas para el entrenamiento de la autorregulación.
¿Qué es la autorregulación?
La autorregulación es el control que una persona ejerce sobre sus pensamientos, acciones, emociones y motivación mediante estrategias personales orientadas a alcanzar los objetivos que se ha propuesto.
Generalmente asociamos la autorregulación con la idea de aplicar estrategias positivas que nos permiten alcanzar con éxito nuestras metas. Sin embargo, también puede presentarse el proceso contrario, denominado autoobstrucción, en el que se utilizan estrategias negativas para evitar o sabotear el cumplimiento de esos objetivos.
Por ejemplo, en el caso de una estudiante que finge estar enferma para no presentarse a un examen, se trata de un proceso autorreferencial. Su objetivo inmediato es eludir la evaluación, pero la estrategia que utiliza termina afectando negativamente el logro del objetivo académico que previamente se había propuesto.
Estrategias para el entrenamiento de la autorregulación.
· Planificación.
La planificación consiste en subdividir las metas en objetivos más pequeños. Esto permite clarificar los pasos a seguir y facilita evaluar el progreso en la consecución de esas submetas.
Además, favorece la obtención de pequeños refuerzos o autorrefuerzos, es decir, evaluaciones positivas que la persona realiza sobre su propio desempeño. Estos refuerzos incrementan la motivación y ayudan a mantener la conducta orientada hacia el objetivo.
Por esta razón, la planificación es una función esencial tanto para el inicio como para el mantenimiento de cualquier conducta dirigida a metas.
· Demora de la gratificación.
Es la capacidad de aplazar una recompensa inmediata para mantener un comportamiento orientado a beneficios a largo plazo. Implica resistir impulsos momentáneos y renunciar a ciertas tentaciones con el fin de alcanzar objetivos más importantes en el futuro.
· Auto instrucciones.
Consiste en que la persona se da a sí misma instrucciones internas para regular su conducta. Este proceso puede incluir varias fases:
Autointerrogación: preguntarse qué debe hacerse o cuál es el siguiente paso.
Autocomprobación: revisar si se están cumpliendo correctamente los pasos previstos.
Autorrefuerzo: reconocer el propio avance, por ejemplo, diciéndose “lo estoy haciendo bien”.
· La visualización.
Consiste en utilizar la imaginación para reforzar la automotivación. La persona visualiza mentalmente los objetivos que desea alcanzar y las consecuencias positivas que se derivarán de lograrlos.
Este proceso suele generar un aumento del optimismo y contribuye a mejorar el estado de ánimo, facilitando la persistencia en la conducta orientada al objetivo.
· Distanciamiento cognitivo.
Implica adoptar una postura más neutral e independiente frente a un evento que nos genera emociones intensas.
Al tomar distancia mental de la situación, se reduce su impacto emocional y se vuelve más fácil elegir de manera consciente la respuesta que queremos dar.