Tomar decisiones con información incompleta es parte del trabajo diario de cualquier líder. Aprenderás a decidir incluso con apenas el 40% de los datos, usar el miedo y el estrés a tu favor, y aplicar dos herramientas concretas para anticipar riesgos y aprender de los errores.
¿Qué significa realmente tomar una decisión?
Una decisión es un compromiso. Y aquí viene lo interesante: no decidir también es una decisión, solo que indirecta. Cada elección que haces, o que evitas hacer, genera consecuencias positivas o negativas tanto para tu proyecto como para tu equipo.
El primer obstáculo casi siempre es interno. El miedo y el estrés pueden paralizarte o pueden empujarte, depende de cómo los uses.
- Si el miedo te paraliza, no decides. Si lo usas para detectar focos rojos, decides mejor.
- Si caes en distrés, terminas quemado. Si lo usas como energía, te impulsa a actuar.
- Si esperas el 100% de la información, ya decidiste tarde.
¿Con cuánta información debo tomar una decisión? Lo recomendable es decidir con alrededor del 40% de la información disponible. Si esperas a tener el 100%, la decisión llegará demasiado tarde.
¿Cómo decidir cuando no tienes toda la información?
Existen dos herramientas muy sencillas que puedes aplicar con tu equipo: una antes y otra después de decidir. Se llaman pre mortem y post mortem, y juntas forman un ciclo de aprendizaje muy poderoso.
¿Qué es un pre mortem y cómo hacerlo?
El pre mortem es un ejercicio que haces antes de ejecutar la decisión. Te sientas con tu equipo, partes del 40% de información que tienes y analizan qué podría salir mal.
Aquí el miedo se vuelve útil. Alguien puede decir abiertamente "a mí me da miedo que pase esto", y eso destapa banderas rojas que probablemente nadie había verbalizado. Después, planean cómo mitigar cada uno de esos riesgos.
El resultado: tomas la decisión con un plan B ya pensado para los escenarios negativos más probables.
¿Qué es un post mortem y para qué sirve?
El post mortem ocurre después de ejecutar la decisión. Te sientas otra vez con tu equipo y revisan qué salió mal y cómo lo resolvieron.
Este ejercicio es valiosísimo porque acumula aprendizaje. Cada vez que enfrentas una decisión crítica y haces el cierre con tu equipo, vas mejorando tu capacidad de anticipar errores en futuras decisiones. Los mismos tropiezos dejan de repetirse.
¿Cuál es la diferencia entre pre mortem y post mortem? El pre mortem se hace antes de decidir para anticipar qué puede salir mal y cómo mitigarlo. El post mortem se hace después de ejecutar para analizar qué falló y aprender de ello.
¿Qué sesgos y falacias afectan tus decisiones?
Incluso con buenas herramientas, tu cerebro juega trampas. Hay dos trampas mentales que aparecen una y otra vez cuando decides bajo presión.
¿Por qué siempre subestimas el tiempo que algo tomará?
A esto se le llama falacia de la planeación. Tendemos a creer que las tareas nos tomarán mucho menos tiempo del que realmente requieren. Pasa en todos los equipos, todos los días.
La solución es simple pero exige disciplina: cuando planees un proyecto grande o tomes una decisión que involucre plazos, deja un colchón de tiempo que te permita absorber imprevistos y errores que aparecerán en el camino.
¿Cómo evitar culparte de más con el sesgo de retrospectiva?
Después de un post mortem, es fácil caer en el sesgo de retrospectiva: sentir que "debiste haberlo visto venir" y castigarte por errores que en su momento no eran obvios.
No todo está en tus manos. Eso lo conecta directo con el concepto de locus de control: hay variables que controlas y otras que no. Tu trabajo es aprender del ejercicio para que el error no se repita, no flagelarte por lo que ya pasó.
- Falacia de la planeación: subestimas tiempos, añade colchón.
- Sesgo de retrospectiva: no te culpes por lo que no podías prever.
- Locus de control: enfócate en lo que sí depende de ti.
¿Cómo aplicar esto a tu plan a 30 días?
Ahora toca llevarlo a tu journal. Elige un proyecto que tengas por delante y trabaja un pre mortem a nivel individual.
Hazte dos preguntas concretas: ¿qué podría salir mal con la decisión que estás por tomar? ¿Y cómo puedes mitigar cada uno de esos escenarios? El objetivo es darte tranquilidad sabiendo que tienes cierto control sobre lo que podría no salir perfecto.
¿Qué decisión tienes pendiente esta semana que podrías destrabar con un pre mortem? Cuéntame en los comentarios cómo te fue con el ejercicio.