Rentabilidad, liquidez y capacidad de pago

Clase 7 de 26Curso de Análisis Financiero con Excel

Contenido del curso

Resumen

Una empresa puede registrar utilidades récord y, al mismo tiempo, no tener efectivo para cubrir la nómina del viernes. Esa paradoja, lejos de ser un caso aislado, es una de las trampas más frecuentes en finanzas corporativas. La razón es clara: la salud financiera de un negocio no se resume en un solo número, sino que se diagnostica con tres preguntas que miden cosas completamente diferentes.

¿Cómo se mide la rentabilidad de un negocio?

Vender mucho no es sinónimo de ser rentable. Un restaurante con fila de espera todas las noches puede estar perdiendo dinero si cada plato le cuesta más de lo que cobra [0:44]. La rentabilidad se evalúa con una cascada de márgenes, donde cada nivel muestra qué porcentaje de cada peso vendido sobrevive después de cubrir un tipo de costo.

  • Margen bruto: resta el costo directo de lo vendido. Si vendes por 100 y te costó 56, tu margen bruto es 44 % [1:12].
  • Margen operativo: resta además los gastos de administración, marketing y renta.
  • Margen neto: resta impuestos e intereses; es lo que queda para los accionistas.

¿Por qué el EBITDA es tan relevante?

El EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization) mide el resultado operativo puro, sin el ruido de cuánta deuda se tomó ni de convenciones contables como la depreciación, que no representa dinero saliendo del negocio hoy [1:40]. Dos empresas de logística con las mismas rutas pueden mostrar utilidades netas muy distintas simplemente porque una compró sus camiones y la otra los renta. El EBITDA elimina esas diferencias y permite comparar manzanas con manzanas [2:03].

¿Por qué un negocio rentable puede quedarse sin efectivo?

Aquí entra la distinción que más dolores de cabeza causa: liquidez no es rentabilidad [2:18]. La utilidad se registra cuando ocurre la venta; el efectivo llega cuando el cliente paga. Si vendes a crédito a 60 días, tu estado de resultados ya celebra el ingreso, pero tu cuenta bancaria no recibió un solo peso.

Para medir liquidez, la herramienta base es el capital de trabajo: activos corrientes menos pasivos corrientes [2:40]. Un capital de trabajo negativo es una señal de alerta directa. Sin embargo, la foto estática no basta; se necesita entender el ciclo de conversión de efectivo: cuántos días pasan desde que desembolsas dinero para comprar inventario hasta que lo recuperas cobrándole al cliente [2:58].

Se calcula así: días de inventario + días de cobro − días de pago a proveedores. Piensa en tres llaves de agua sobre un tanque: abrir o cerrar cada una cambia cuánto efectivo tiene el negocio en cada momento [3:15].

¿Qué destruye la liquidez de forma silenciosa?

El crecimiento [3:26]. Cuando un negocio rentable crece rápido, necesita más inventario, extiende más crédito y genera más cuentas por cobrar. Cada paso consume efectivo antes de generarlo. Ese restaurante exitoso que empieza a hacer catering corporativo con facturas a 45 días sigue siendo rentable en papel, pero se queda sin efectivo para comprar los ingredientes de mañana [3:40].

¿Cómo evalúan los bancos la capacidad de pago?

Los bancos monitorean la capacidad de pago mediante covenants: límites financieros que la empresa se compromete a respetar mientras tenga un crédito vigente. Violarlos puede significar que el banco exija pagos anticipados o cancele la línea [4:02].

  • Deuda sobre EBITDA: si tienes 10 millones de deuda y generas 2 millones de EBITDA al año, tu ratio es 5. Necesitarías cinco años dedicando toda tu generación operativa a pagar deuda [4:14]. Un caso real muestra una empresa industrial cuyo ratio pasó de 3.3 a 3.7, superando el covenant de 3.5 y activando consecuencias contractuales serias [4:30].
  • Cobertura de intereses: EBITDA dividido entre gastos de interés. Si da 4, generas cuatro veces lo que necesitas para pagar intereses. Si da menos de 1, no cubres ni el costo de tu deuda [4:45].
  • DSCR (Debt Service Coverage Ratio): indica si puedes pagar intereses más capital de deuda, más arrendamientos. Es la visión completa [5:00].

¿Qué hacer cuando hay rentabilidad pero falta liquidez?

La prioridad es reparar el ciclo de caja [5:15]:

  • Cobrar más rápido, reduciendo los días de cobro.
  • Negociar plazos más largos con proveedores.
  • Reducir inventario.

Las mejoras de márgenes importan, pero si el ciclo de caja está roto, mayores utilidades seguirán sin traducirse en efectivo.

Estas tres dimensiones se vuelven realmente poderosas cuando se observan en el tiempo, combinando análisis vertical —la fotografía de qué porcentaje representa cada línea— con análisis horizontal —la película de cómo cambia cada cifra de un periodo al siguiente [5:35]. Comparte en los comentarios cuál de estas tres dimensiones te ha resultado más difícil de gestionar en la práctica.