ESCUCHAR Y ESCUCHA EMPÁTICA:
Escuchar empáticamente es conectar y abrirle tu mente y corazón a tu cliente.
Estamos ahí para escucharlo y ayudarle.
LOS 6 ENEMIGOS DE LA ESCUCHA:
- El simulador: Aparece en la interacción cuando el cliente está hablando, pero se simula la escucha y se piensa en otra cosa que no tiene que ver con lo que el cliente necesita. Es muy frecuente. Personaje que se asume para parecer atento.
- El interruptor: Cuando el cliente habla y no dejamos terminar las frases, a cortarle las frases. No se permite hablar al interlocutor. También pasa en los canales digitales, no solo en los virtuales.
- El pensador: Cuando se genera en la mente las respuestas que se le darán al cliente, pero sin conectar con la necesidad. El momento en el que el cliente se expresa, no es el momento de pensar en posibles respuestas sino de escucharlo con todos los sentidos. Construye respuestas prediseñadas, quiere demostrar que tiene la razón.
- El oportunista: Es el que asiente y hace pensar al otro que le está atendiendo, pero aprovecha cualquier oportunidad para reforzar su mensaje y demostrar que él es quien tiene la razón. Por ejemplo: Bueno eso no es nada, es su culpa. Desviar la atención buscando lo que le conviene a él o a la empresa, invalidando las razones del cliente.
- EL conflictivo: Es quien recibe la información, pero busca refutar lo que el cliente está diciendo y generar un conflicto o sobredimensionar la situación en lugar de encontrar la solución conjuntamente con el cliente.
- El consejero: Lejos de dar una solución, aconseja sin ser solicitado. Hay que guiar al cliente y ser coherente en los mensajes, pero en este caso se le dice que hacer a modo de consejo, no de solución. Dice algo que no le están preguntando, como opinión más personal que laboral.
QUÉ NECESITAS PARA ESCUCHAR EMPATICAMENTE:
- Mente despierta: Concentrado en lo que dice el cliente, sin distractores mentales.
- Recibir el mensaje sin expectativas: Desprenderse de juicios preconcebidos.
- Atención plena al lenguaje: Atención completa a todos los componentes del lenguaje, por ejemplo, en el lenguaje no verbal.
QUÉ HACER DESPUÉS DE ESCUCHAR:
- No minimizar: No invalidar lo que el cliente está manifestando, genera frustración en el cliente.
- No tomarlo personal: La emoción del cliente no es contra quien lo atiende. Es necesario escucharlo empáticamente para buscar la solución.
- Expresar comprensión: Hacer pausa de silencio y expresar comprensión. No siempre es decir que apoyas la versión, sino que está entendido el relato, preguntar. Mucho énfasis en decirle que se entiende la situación, sin que necesariamente estés de acuerdo.
- Informar el proceso a seguir: Informar que estamos ahí para apoyarlo y explicar de manera clara lo que sigue, ser un guía.
- Respuesta o compromiso de respuesta: Compromiso, promesa de respuesta, hay que informarle tiempos.